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Perú: "highlights" y generalidades

El viaje a Perú llevaba varios años ronroneándonos en la cabeza. A finales de Enero las cosas empezaron a cuadrarnos: encontramos un vuelo barato (menos de 600€) y teníamos cierta disponibilidad de tiempo durante el mes de Junio. 2013 será el año en el que sufriremos "tres inviernos" (uno de ellos asutral).



Con una superfície que dobla a la de España, Perú es uno de los 17 países "megadiversos" del mundo por su rica variedad de flora y fauna, y sus diferentes ecosistemas: playa, selva, desierto, alta montaña y todas sus variaciones y puntos intermedios. Todo ello aderezado con innumerables restos arqueológicos, buena gastronomía, idioma conocido y precios bajos para nosotros (menús a 5 soles, con el cambio a 3'5soles = 1€).

Durante 21 horas, nuestras vidas dependen de AirFrance. Lo esperábamos más duro, pero nos han tratado bien: buena comida y pantallas en cada asiento con un amplio surtido multimedia: desde la última de Tarantino hasta el Zuma de Neil Young (censurado por Franco por su crítica a uno de los "conquistadores" en la canción "Cortez the Killer"). A la llegada a Lima, somos acosados por hordas de taxistas y no nos atrevemos ni a salir de aeropuerto. Mañana por la mañana sale nuestro siguiente vuelo y optamos por vivaquear en un pasillo no del todo tranquilo.



En invierno, Lima es una ciudad donde no brilla el sol, algo fría y con mucha humedad.



Avenidas con intenso tráfico, los pitidos de los taxis, pocos lugares que visitar (Plaza de Armas, museos, zona de Barranco y Miraflores) y muchas zonas por las que no es recomendable andar de noche, convierten a la capital en un simple lugar de paso hacia otros destinos más atractivos.

De las tres veces que pasamos por Lima durante el viaje, sólo en la última intentamos buscarle el encato. Pero no lo llegamos a encontrar.

Pequeños barcos pesqueros en la playa de Chorrillos. Imposible distinguir donde empieza el cielo y acaba el mar.



Sin duda, el punto más turístico del país (y uno de los más importantes de toda Sudamérica) es el poblado inca construido a los pies del Machu Picchu. Por el estado de conservación de los restos y el lugar en el que se encuentra, rodeado de verdes y agrestes montañas, forma parte de una de las "nuevas siete maravillas del mundo".

La Unesco limita la entrada a 2.400 visitantes al día y hay muchos "peajes" que pagar antes de entrar a las ruinas. La típica foto del Machu Picchu la veremos hasta la saciedad en todo tipo de soportes: tabletas de chocolate, autobuses, bancos, el billete de 10 soles....y hasta en este blog!



Cusco (o Cuzco) es el "campo base" para organizar la visita a las ruinas. En sus calles se mezcla arquitectura de los conquistadores con las estatuas y escudos que recuerdan a los incas. Incluso ahora, todo sigue siendo inca: la Inca Cola, las Inka Chips, el hotel Inkas Inn. Si tenemos que elegir, nos quedamos con la cerveza Cusqueña.

Lástima no haber estado más días allí. En Junio celebran su fiesta grande en honor al Sol, el Inti Raymi, y tampoco es raro ver "procesiones a la española" abarrotando la Plaza de Armas.



La selva peruana era otro de los ecosistemas que queríamos conocer. La biodiversidad en su máxima expresión, donde los bichos raros somos nosotros y tendremos que tener cuidado con los mosquitos y los ojos que nos miran entre la espesura o desde debajo del agua.



Imprescindible venir vacunado de la Hepatitis A y la Fiebre Amarilla y recomendable tomar medicación para prevenir la Fiebre Tifoidea y la Malaria.

Atardecer en el Río Madre de Dios. O también: Madre de Dios, qué atardecer.



Pero si algo nos atraía de Perú, además de todo lo comentado antes, era la Cordillera Blanca y sus montañas de nata montada.



El lugar donde las montañas se llaman Nevados; los valles, Quebradas; los lagos tienen las aguas turquesas y el Quechua no es sólo una marca de ropa.



Para variar, aquí se encuentra la que dicen que es la montaña más bella del mundo: el Alpamayo. No la vimos por su lado fotogénico, pero ya volveremos a por ella.



Los reyes del lugar son los Huascaranes pero hay infinidad de trekkings y montañas con accesos cómodos y asequibles técnicamente.



Huaraz es la capital de la región, los atardeceres desde la Casa de Zarela son mágicos.



Las cámaras de fotos van quemando zoom y las montañas parecen estar a tiro de piedra. Con motivo del Foro Internacional de los Glaciares, descubrimos que la naturaleza es la que nos tiene a nosotros a tiro de piedra. En 1941 un bloque de hielo que cae a la laguna Palcacocha, provoca un gran aluvión y arrasa un tercio de la ciudad de Huaraz. Años después (1970), un terremoto de 7,9 grados desprende 9 millones de m3 de hielo del Huascarán y provoca otro aluvión que arrasa Yungay y Ranrahirca (80.000 fallecidos). En 2010 (!) un bloque de hielo caido en la Laguna 513 provoca una ola de 25 metros que afecta a Carhuaz.



El deshielo está afectando gravemente a los glaciares de la zona y crecen nuevas lagunas cada década que pasa. Hay montañas en las que cambia su dificultad año a año y hay que consultarla con los guías de la zona, y otras que perderán sus glaciares dentro de poco. Pese a todo, las montañas siguen siendo preciosas y las posibilidades casi infinitas. Todo dependerá del tiempo disponible, de nuestras fuerzas, nuestra capacidad técnica y nuestra aclimatación a la altura. Como siempre.



Los detalles del viaje en próximos capítulos. Permanezcan a la escucha.

3 comentarios:

  1. ¿¿¿Cómo se pone carita de expectación???!!!
    Muy interesante, empezaré a comerme las uñas hasta el siguiente capítulo.
    Saludos

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  2. Habrá de todo, algo de turismo y bastante monte. Creo que te gustará...

    Intentaré no demorarme mucho en ir colgando cosas.

    Saludos!

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