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Eslovenia: "highlights" y generalidades

Eslovenia es un pequeño país alpino situado entre Italia, Austria y Croacia, al que acudimos atraidos por sus bosques,



montañas



y aguas de color turquesa.



Algunos datos prácticos:

El país se independizó de Yugoslavia en 1991, tras la Guerra de los Diez Días. Hace 26 años de aquello, pero aun hoy es tema de actualidad la "vía Eslovena" en los asuntos independentistas.

Eslovenia es miembro de la UE y su moneda es el EURO, así que nos ahorramos problemas con el cambio de dinero y el uso de datos en los móviles.

Para llegar, tenemos varias opciones, según gustos y número de días que vayamos a pasar aquí. Desde España nos puede valer la opción de vuelo barato a Trieste (Italia, pero prácticamente pegado a Eslovenia) y luego alquilar un coche o algún tipo de transporte que nos lleve a Eslovenia.

Si decidimos salir desde casa en coche, tardaremos un par de días en llegar y no está de más, planificar alguna parada intermedia para no saturarnos de conducir. Nosotros estuvimos escalando a la ida en Garraf (al sur de Barcelona) y en Calanques (Marsella) y a la vuelta en Finale Ligure.

Recordad que para circular por las autopistas eslovenas es obligatorio comprar la Vignette, una pegatina como las de la ITV que colocaremos en el cristal delantero del vehículo. Para turismos, furgonetas y autocaravanas, son 15€ la semana y 30€ el mes. Se puede comprar en algunas gasolineras italianas, antes de entrar en Eslovenia.

Si no sabeis esloveno (incultos!), es recomendable un mínimo nivel de inglés para comunicarse con la gente local y los turistas de medio mundo que os cruzareis por el camino.

Sobre los precios, gasolina mucho más barata que en Italia y algo más barata que en Francia. Alrededor de 1,15 €/l el gasoil. En los supermercados, cosas algo más caras que en España (fruta y verduras) y otras más baratas (panadería, pastelería). La cerveza Lasko riquísima.

Algunas excursiones son de pago y también la mayoría de aparcamientos de las zonas turísticas. Para dormir con la furgoneta han habilitado aparcamientos de pago en muchos pueblos (entre 10 y 20 €/noche) donde es fácil que no venga nadie a cobraros si llegais tarde y os vais pronto.

En las zonas de montaña llueve con abundancia (hasta 3500 mm/año), por lo que tendremos que jugar con la meteo e ir bien surtiditos de planes B para no acabar desesperados.

La capital de eslovenia es Ljubljana, bien comunicada por autopista y con 270.000 habitantes, es una ciudad bastante cuidada, manejable y con ciertos toques de la época socialista, de cuando pertenecía a Yugoslavia.



El dragón es el símbolo que más se ve por Ljubljana y alimenta muchas leyendas eslovenas.



Uno de los puentes sobre el río. Mucha gente ha perdido la llave del candado. Qué mala suerte....



El castillo de Ljubljana, en la parte alta de la ciudad.



Metelkova, barrio moderno-artístico-underground de Ljubljana. Un mini Berlín, que la presión urbanística quizás elimine pronto.



Volviendo al tema montañero, los Alpes Julianos son visita obligada. Situados al noroeste del país, muy cerca de Italia, contienen el Parque Nacional del Triglav (Triglavski Narodni Park) y unos paisajes que recuerdan a los cercanos Dolomitas, pero mejor conservados y no tan afectados por la acción del hombre. En el escudo nacional aparece representado el Triglav, montaña más alta del país.



Carecen de glaciares, pero las formaciones rocosas de caliza blanca que emergen sobre los verdes bosques, son dignas de portada de película de ciencia ficción.



Por estás montañas de perfiles verticales y clima duro, se han curtido varias generaciones de los mejores alpinistas de la historia. Desde Tomaz Humar a Tomo Cesen, pasando por el incombustible Marko Prezelj y los menos conocidos (en nuestras latitudes) Nejc Zaplotnik y Francek Knez.

Actualmente, siguen cosechando Piolets de Oro gracias a jovenzuelos como Luka Lindic y Ales Cesen.



Si los planes en alta montaña se tuercen, siempre podemos bajar de cota y disfrutar de paseos junto a ríos de aguas transparentes,



pegarnos una ducha de agua fría,



meternos bajo tierra para no ver llover,



o simplemente disfrutar de las vistas.



Poco a poco, os iremos contando los detalles del viaje. No cambien de canal.

Arista de Rochefort hasta el Col de las Grandes Jorasses (AD)

La piada de hoy se debería llamar algo así como "Travesía de las Grandes Jorasses, día 1", pero como dicen los Rolling "You can't always get what you want"....vamos, que a veces te quedas con la miel en los labios y hay que saber retirarse.



Los croquis de la famosa travesía llevaban desde 2014 bien estudiados y preparados en dos pdf's (14 páginas en total!), en casa devorábamos vídeos de TVmountain.com intentando descifrar donde pillaba vivac cada cordada y la webcam de la Punta Helbronner era visita obligada cada mañana.




Sólo nos traía de cabeza, una meteo en general estable, pero que marcaba fuertes vientos en altura y unas "chenchachiones" térmicas que rondaban los -10ºC. Hemos barajado cambiar de objetivo y de macizo, pero finalmente decidimos subir a comprobar como se escala con vientos de 30-35 km/h en una de las aristas más afiladas de los Alpes.

13 Julio 2017

A las 8 de la mañana recojo a Hugo y Nasta en el aeropuerto de Bérgamo, pillamos una hora de atasco en Milán y sobre las 12 llegamos a Courmayeur.

Últimos preparativos, pizza en Courmayeur, soltamos lastre en los WC del teléferico y nos subimos al flamante "telehuevo-giratorio-panorámico" instalado en el 2015.



¡Qué panorámico! Aiguille Blanche, Pilar Central del Frêney y el final de la arista de Peuterey con buenas cornisas....casi nada!



Hugo ya se conoce el chiringuito de cuando vino a la Küffner, pero Nasta y yo parecemos Pajares y Esteso flipando con los ascensores tipo Corte Inglés...



...y los túneles que conectan universos paralelos.



Por fin aparecemos en el Refugio Torino, que por dentro está bastante más arreglado de lo que parece desde fuera.



En un rato (y 36€) subes 2000 metros de desnivel desde Courmayeur.



Noche tranquila en una habitación con poca gente.

14 Julio 2017

Despertador a las 3:15, desayuno en el cuartito donde se dejan las botas, mochilas y crampones, y sobre las 4 salimos al glaciar que hay junto al refugio.

Por si acaso, y como mandan los cánones, encordamiento glaciar y GPS enchufado. Apenas vimos dos grietas muy pequeñas y la huella estaba bien marcada.



Se rodean las Aiguilles Marbrées y se va a buscar la "encía" del Diente del Gigante. Rimaya bastante cerrada que nos lleva a un pequeño corredor de nieve (tal y como marcaban los croquis).

Resulta que en el corredor enseguida aparece el hielo negro y tenemos que salir a las rocas de la izquierda. Por trepadas sencillas con mucha roca suelta (IIº) llegamos a la brecha donde termina el corredor.

Empieza a clarear. Seguimos ascendiendo tomando como referencia una torre naranja (que de noche es "parda") que dejamos a nuestra izquierda. Pared ancha con posibilidad de embarque. Nos habremos perdido si hacemos pasos de IIIº+ o IVº.



Las trepadas finalizan en lo alto de la encía, donde aparece la nieve. Resguardados a sotavento, aprovechamos para beber algo, sacar los piolets y abrigarnos. Ya se intuye que va a hacer viento en la arista. 2 horas desde que salimos.



Amanece en el Mont Blanc, Maudit y Tacul. Estamos en unas campas de nieve bajo la Dent du Geant, en lo que llaman la "Salle a manger".



Justo al pasar la Dent empieza el "bacalado". Arista muy fina de nieve con caida espeluznante a ambos lados y pequeño tramo en descenso.

Vistazo atrás, hacia Nasta y la Dent du Geant.



Y un vistazo hacia adelante, haciendo equilibrios por culpa del viento...



Ésta es una de las fotos típicas de la arista de Rochefort, aunque no se ve entera la gran cornisa de la parte inferior izquierda.



La huella va jugando con las formas de la nieve, unas veces por el mismo filo, otras veces por el lado francés (izquierda en el sentido de la marcha) y otras veces por el lado italiano.



Tras unos metros horizontales, toca rodear una pequeña y estética cueva de hielo. Ambiente andino!



Como si estuviéramos en la Cordillera Blanca. Apréciese con los ojos, que esos metros eran puro hielo, apenas mordían los crampones y los piolets...



La tónica de la primera mitad de la arista va a ser ésta: tramos de arista nevada muy afilada, condimentados con tramos sencillos horizontales y anchos (pocos) y salpicados de trepadas y destrepes en roca.



Suelen dar más miedo los destrepes que las trepadas...



Aquí un vistazo a lo poquito que hemos recorrido hasta ahora.



Poco después, llegamos a un destrepe con bastante más miga. Al ser una ruta muy frecuentada hay dos reuniones equipadas con anilla, desde las que podemos asegurar al compañero o directamente rapelar.

Nasta destrepando asegurado desde arriba, por una plancha que era puro hielo.



A una hora de nosotros, una cordada de franceses en un tramo de la arista.



Nosotros hemos llegado a una trepada que va cogiendo grado conforme ascendemos. Una reunión equipada, nos da la señal de que igual es mejor hacer un largo en estático. Hay un friend empotrado en los primeros metros y se van viendo reuniones equipadas como las de la imagen.

Creo que estamos en la trepada hacia la cima de la Aiguille de Rochefort (4.001 m). Haremos un par de largos hasta la cima.



Después de la Aiguille, seguimos con la faena. Una grieta más o menos tapada y una trepada muy incómoda para montarnos en el bloque fisurado que aparece arriba.



Nasta en esa trepada (IIIº+?). Para proteger el paso se necesita un friend del 3 de Camalot (que no llevamos).



Otra cota intermedia de la arista, como vinieran aquí los "cazatresmiles" se iban a hichar a catalogar cuatromiles...



Por delante, las trepadas de roca que llevan al Dôme de Rochefort (4.015 m). Las trepadas son muuucho más largas de lo que parece en la imagen.



Vistazo atrás, el Doigt de Rochefort y el último tramo de arista recorrido.



Trepando hacia el Dôme. Pasos de IIº-IIIº con roca rota. Se puede proteger con algún friend pero hay bloques medianos muy inestables.



Ya tenemos a la vista el vivac Canzio (rodeado con un círculo rojo), sólo nos queda superar la Calotte de Rochefort (3.974 m). Después de Canzio la inconfundible silueta de las Jorasses (Young, Margherita, Elena, Croz, Whymper y Walker)



Destrepes de la cima del Dôme. Hay algún rápel instalado. Con la niebla te evitas ver el tobogán kilométrico que tienes por debajo.



Otra corta sección sencilla pero fotogénica a tope.



Y tramos de roca de muy buena calidad.



El ambiente se vuelve patagónico por momentos y las cuerdas van en horizontal sin tocar suelo.



Ya tenemos cerca el vivac Canzio, situado en el collado de las Grandes Jorasses, pero la Calotte de Rochefort va a ser el tramo donde más maniobras de cuerda hay que realizar.

Para empezar, un par de rápeles en una zona con mucho patio (y viento).



Luego una trepada con vistas al vacío.



Y para rematar, un destrepe ingraduable que se pasa en A0 colgándose de un cordino ya instalado. A tirar de brazo y dejarse caer...



Nasta en la afilada arista que hay después, y yo antes de iniciar el destrepe.



Por fin llegamos a la última punta del Calotte de Rochefort, donde empieza la serie de 4 rápeles de 25 metros que nos llevan al Col de las Grandes Jorasses.



Por delante la cara W de la Punta Young, con una espectacular "nube bandera" que no paró de humear en todo el día.



Reuniones equipadas. Rapelamos con una sola cuerda para evitar enganchones.



Entre rápel y rápel, hay que hacer algún destrepe a pelo hasta llegar a la siguiente instalación.



Hugo comenta la situación, desde un balcón con vistas:



Ésto ya sería el tercer o cuarto rápel.



Vistazo hacia la pared que hemos rapelado y la sencilla campa de nieve que lleva al collado.



Estamos muy contentos de llegar a Canzio. El horario no ha sido malo (unas 8 horas desde Torino), pero la parte del Calotte de Rochefort se ha hecho un poco larga.



Los colegas posando con la Punta Young y su nube bandera.



El vivac está cojonudo, bastante más grande que los de Eccles y recién pintadito de verde para que se vea desde lejos. Unas 4-5 plazas arriba y otras 4-5 abajo. Parecemos mendigos en una chabola, pero es que el viento nos ha dejado sequitos hoy...



Somos los primeros en llegar y los niños aprovechan para ocupar las camas. Mientras uno juega con sus "sonajeros"...



...el otro se pega una cabezadita.



Son las 12 del mediodía y la cordada de franceses aun tardará más de dos horas en llegar.

Aprovechamos el agujero que hay en el mini ibón de la puerta, para cargar agua sin tener que gastar gas en fundir nieve.



Tenemos toda la tarde para leer croquis y pensar qué haremos mañana. En algunos rincones de Canzio hay cobertura, lo que significa que podemos mirar meteo y, en especial, las previsiones de velocidad del viento.

Cuando pensábamos que ya no vendría nadie más (sobre las 6 de la tarde?), llegan 4 italianos en 2 cordadas. Mamma mia! Al menos, nos consolamos viendo que el resto de cordadas han tardado entre 10 y 12 horas desde Torino.

La revolución tecnológica también ha llegado a Canzio, y todos asomamos nuestros teléfonos al gélido vendaval que hay en el exterior en busca de la ansiada cobertura. Y los partes no son buenos, mañana el mismo viento, unos 30-35 km/h.

La cordada de españoles (nosotros), más chulos que nadie, decidimos poner el despertador a las 2 de la mañana e intentar escalar la Punta Young.

15 Julio 2017

2:00 am. Suena el despertado. Desde el interior del saco de dormir se oye un viento infernal corriendo por el collado de las Grandes Jorasses. Decidimos poner el despertador a las 4 y volver a evaluar la situación.

4:00 am. Mismo viento. Media vuelta y a seguir durmiendo.

5:00 am. Los franceses se acicalan y salen a por la Punta Young.

5:30 am. Los franceses vuelven al refugio, despeinados y con las orejas gachas.

5:45 am. Llevamos casi 12 horas tumbados y ya hay ganas de moverse. Con éste viento es casi imposible continuar con la travesía de las Jorasses, son unas 10 horas hasta Punta Walker, con muchos tramos de escalada estática y sensaciones térmicas bajísimas.

Sabemos que hay una línea de rápeles que baja desde Canzio hacia el refugio de Boccalatte (4 rápeles de 40 metros según croquis, ja ja ja). Antes de que se meta una nube, tiro una foto al glaciar que tendremos que recorrer, para buscar un camino entre las grietas.



El primer rápel está apenas a 5 metros del refugio, visible desde la misma puerta, mirando hacia la Calotte de Rochefort.



Aquí un vídeo de cómo estaba el asunto en el momento de la retirada, sobre las 7 de la mañana.



Hugo montando el primer rápel. Otra vez con una sola cuerda para evitar enganchones...



Y Nasta rapelando. En teoría hay una instalación cada 20-25 metros, ya que muchas cordadas suelen hacer la travesía de las Jorasses con cuerdas simples de 60 metros.



A partir del segundo rápel, el viento para casi por completo y juntamos las dos cuerdas de 60, por ir adelantando. Nos saltamos alguna reunión intermedia y aparecemos en las instalaciones antiguas.

Clavo más cintajo en un bloque, todo con aspecto roñoso. Y más, viniendo de reuniones nuevecitas con dos parabolts y anilla.



Unos 15 metros a nuestra izquierda una instalación moderna nos llama con cantos de sireno. Montamos un pequeño largo de escalada para llegar a ella.



Nasta, en nuestro mini largo de enlace.



Y en el siguiente rápel la volvemos a liar. Como vamos con cuerdas de 60m, pasamos una reu que hay a 25 metros y Hugo se queda sin cuerda en una zona algo desplomada. Monta una reunión con friends y espera a que vayamos a por él. Nasta y yo rapelamos 25 metros, hasta la reu que se había saltado. Y desde ahí, tiro los 60 metros de cuerda y empiezo a rapelar. Paso junto a Hugo y con más cuerda disponible que la que él tenía, empiezo a buscar la siguiente reunión. A la izquierda (muy a la izquierda) una reu moderna, a la derecha (cerca) una reu de cordinos en cuerno de roca. Bajo un poco más para ver qué encuentro, pero no hay nada mejor. Me toca poner una pedaleta y un par de prusiks para remontar hasta la reu de cintajos. En plena "remontasión" empotro un pie en la ancha fisura del bloque y ahí se queda. Ni para arriba ni para abajo. Le comentó a Hugo el tema, suelto algo de cuerda, y rapela hasta la reu que tengo apenas a dos metros. Me asegura, bajo hasta mi pie empotrado, me quito el crampón y consigo sacar el pie y subir hasta la reu. Nasta lleva 20 minutos aburriéndose a 50 metros de nosotros, ignorante de que estábamos de lo más entretenidos...



Desde la reu de cintajos viejos (abandonamos uno nuestro), aun no llegamos al suelo. Hugo encuentra una reu de 3 clavos que se salen con la mano, unos 15 metros por encima del glaciar. Con el piolet martillo recoloca el asunto y vamos bajando. En la foto, con un crampón puesto y el otro no.



Último rápel del día (3 clavos), estiramos la cuerda hasta la rimaya, que se destrepa bien con los dos piolets por la zona de desprendimientos. Al final han sido unos 8-9 rápeles desde Canzio, nada que ver con los 4 rápeles de 40 que decían los croquis del libro de Damilano. La línea moderna va en ligera diagonal a izquiedas, a la derecha hay bastantes instalaciones viejas y cutres.



Felices después de rapelar la pared y superar la rimaya. 4 horas nos ha costado.



Con la fotografía que hemos hecho desde arriba en la cabeza, vamos abriendo huella por un glaciar bastante amable para lo que podía haber sido...



Atravesando una zona de purgas y seracs amenazantes



Vistazo atrás. El círculo marca el vivac Canzio.



Hemos tenido suerte y los italianos empiezan a rapelar cuando hemos salido de la pared. Hay muchas repisas con piedra suelta en los rápeles y es inevitable tirar cosas.



Tramos de hielo negro camino de Boccalatte.



Aquí ya podemos quitar crampones, piolet, arnés, cuerda....y bajar por sencillos neveros hasta el refu. Un grupo de Coreanos espera a dos amigos suyos que han ido a subir a la Punta Walker por la vía normal.



Dos maromos y una maroma.



Refugio Boccalatte, por fin!



Terraza con vistas.



El furgol es asín....a veces se gana y a veces hay que rapelar...



Altocúmulos lenticulares triplicados a sotavento del macizo del Mont Blanc. En cara sur se está genial, incluso hace calor, pero en la cresta de las Jorasses el viento sigue soplando fuerte.



Más maromas para bajar.



Rugen las flores.



Ya en zona civilizada, con toda la bajada que hemos hecho hoy, se intuye la brecha donde está Canzio. Unos 2200m de desnivel negativo, "desalpinismo".



Y terminamos el día con unas pizzas y unas birras en el camping Grandes Jorasses.



Hoy deberíamos estar vivaqueando por la Punta Walker, después de haber escalado la Young, la Margherita, la Elena, la Croz y la Whymper...pero....

"You can't always get what you want
But if you try sometimes well you might find
You get what you need"



Mapa de la zona.