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Cresta de Bérnia

Overbooking en Bérnia. Nos juntamos 11 amigos del GMP para torrarnos al sol de Mayo en esta cresta fácil, equipada y con buenas vistas. Ideal para iniciación.



8 Mayo 2011

A las 9:30 en marcha, después del diluvio de ayer, hoy hace un día radiante.



Con los primeros sudores llegamos al Forat. En efecto, un bujero (“forat” en valenciano) que conecta las vertientes norte y sur por debajo de la propia cresta.

De uno en uno y perfectamente acuclillados vamos saliendo a la luz (ve hacia la luz, Caroline).



Y las vistas no están mal. Benidorm y Altea, dos lianas tarzanescas y un grupo de gente al estilo del Homo Antecessor.



Pero hemos venido a hacer una cresta. Volvemos a pasar el Forat y empezamos a ganar metros siguiendo los puntos rojos pintados en la roca.



En el collado que se intuye arriba nos colocaremos arnés y casco.



Gabi, en los primeros metros de la cresta.



La procesión de gente montada en el filomeno. Pasos fáciles (sin cuerda) pero aéreos.



Tras un pequeño destrepe (posible rápel de 3 m), llegamos al primer lugar donde hay que sacar la cuerda.



Rápel de 5-6 metros seguido de una travesía aérea, fácil y equipada con parabolt.



David haciendo la peineta al fotógrafo.



Después de un par de trepadas sencillas, llegamos al rápel más largo del día: 20 metros.





El rápel nos deja en una vira inclinada que hay que trepar.

El siguiente tramo de la cresta es un sendero que supera cómodas terrazas hasta un muro descompuesto donde volvemos a sacar cuerda.



Se trata de una zona expuesta y montamos reunión en un bloque.

Superado este paso, de nuevo terreno sencillo donde sólo nos preocuparemos de seguir los puntos rojos.



Rober y Berta frente a las últimas dificultades de la cresta.



Llegando a la “pancha blanca”, el único paso donde hay que escalar de verdad.



Un muro de 5-6 metros de Vº equipadísimo con parabolts, al que le sigue una travesía fácil y espectacular.



Los que esperan su turno, comiendo a la sombra.



Gabi, dispuesto a encadenar con zapatillas y chapando la mitad de los parabolts.



Y lo consiguió!



Ya en lo “fácil”.



Así nos ve él:



Yóland, en su nueva faceta de “guía-responsable” tirándole de primera al muro.



La chavalería esperando a los rezagados, una vez pasadas las mayores dificultades.



Última trepada antes del rápel del Portixol.



En el rápel del Portixol (10 m). Por la pedrera que hay debajo se puede volver al coche.



Pero decidimos que ya que es pronto y que somos unos machotes, vamos a continuar hasta el pico de Bernia. Encima es entretenido...



...y bonito...



...y entretenido (ya lo habíamos dicho?)...



...y en una hora desde el Portixol llegamos a los 1.126 metros de la cumbre del Pico de Bérnia.



Momentos de cashondeo en la cumbre. Gabi buceando.



Blanca jugándose las mallas.



Yóland, una experta en esto de los supermanes.



Descenso por el sendero de la vía “normal” hacia las ruinas (El Fort) que hay en la cara sur.



Ya sólo queda un cómodo paseo hasta el coche



para completar una bonita circular que nos habrá ocupado algo más de 8 horas.

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